jueves, 21 de mayo de 2009

¿Elementos exógenos a los ciclos de desarrollo capitalista?



Por: Javier Arias Casas

Mantener la posición del relativismo respecto a la independencia de los acontecimientos políticos y las decisiones a escala internacional respecto al proceso general de acumulación de capital, que plantea Ernest Mandel[1], es algo que en la actualidad puede afirmarse se encuentra por mucho superado.

Lo anterior resulta comprensible por una parte desde el enfoque temporal, esto es debido a que la tesis de Mandel tiene origen a finales del siglo pasado, lo que impidió al autor un análisis de los acontecimientos contemporáneos relativos a este nuevo periodo de crisis económica.

Por otra parte, partiendo del propio análisis marxista en que basa su teoría de los ciclos de desarrollo, al colocar al proceso de acumulación de la ganancia como eje central de dichos ciclos, nos coloca en la perspectiva de análisis de la penetración del capital en todos los ámbitos de la vida de un Estado y sus movimientos sociales.

Siguiendo la tesis del propio Mandel, en el que el proceso de acumulación de la ganancia es marco referencial para comenzar la interpretación de los ciclos de desarrollo capitalista, abre entonces la posibilidad de recurrir no sólo a enfoques económicos sino multidisciplinarios, claro está, todos ellos orientados al estudio del proceso de acumulación.

De esta manera, es procedente analizar el comportamiento político y social del capitalista en la lucha por la defensa de la acumulación de la ganancia. La riqueza de las teorías marxistas radican precisamente en esa multidisciplinariedad con que el capitalista es estudiado en el recorrido a la obtención de sus objetivos.

Si bien es cierto, tal como apunta Ernest Mandel, que para el estudio de los ciclos de desarrollo capitalista es necesario recurrir también a los factores exógenos que intervienen en el carácter expansionista o depresivo de dichos ciclos, en la actualidad ha quedado al descubierto que en gran medida los movimientos políticos y sociales han sido generados a consecuencia de dichos “ciclos de desarrollo del capital”, por lo que tale “ciclos” se convierten en causa y consecuencia de si mismos al ser quienes dan origen a los factores sociales que más tarde habrán de influir en ellos mismos.

Esta posición, de manera más elaborado y retomada del propio texto queda de manifiesta cuando Mandel retoma el concepto de lucha de clases como elemento fundamental en la transición de un ciclo expansivo a uno depresivo, aunque durante una buena parte del texto parece romper con este enfoque.

Si un ciclo de desarrollo de capital implica a la larga modificaciones en el proceso de producción, sobre todo cuando se ha caído en un ciclo depresivo, y tales modificaciones implican una resistencia del proletariado al proceso de cambio, esto no es más que un indicador del grado de transformaciones políticas y sociales generadas por el propio capitalista en la conformación de canales que le permitan sus objetivos reales, la acumulación del capitales.

Los intereses de las grandes potencias imperialistas, desde Inglaterra y sus antecesoras hasta el imperialismo estadounidense y más recientemente el camino recorrido por nuevas potencias como China e India, han sido todos financiados por los intereses de su clase capitalista.

El mismo proceso de unificación europea, centra su espíritu más que en una doctrina cultural, en un enfoque economicista que le permita el rescate de su expansión imperialista perdido a mediados del siglo XX frente a Estados Unidos, esto es, que la Unión Europea busca consolidarse como competencia en materia de producción de mercancías frente a Estados Unidos.

El punto central de debate expuesto entonces por Mandel contra las tesis de Kondratiev, cobra sentido si se toma en cuenta las manifestaciones anteriores, ya que si bien es cierto, Mandel expone que los ciclos de desarrollo de capital “representan realidades históricas, segmentos de la historia global del modo de producción capitalista que poseen unos rasgos claramente distintivos” en tanto que a la par manifiesta que en todos ellos el factor de la acumulación de la ganancia juega un papel específico, entonces es procedente concluir, partiendo de las argumentaciones ya vertidas, que la participación del capitalista en los puntos de inflexión de la historia ha sido determinante.

Los intereses de los capitalistas terminan siendo, por ejemplo, los intereses de la clase política, quienes encuentran en proceso de producción, incluyendo al consumo, la única alternativa de hacer de recursos al Estado, esto no lleva más que a una modificación de las políticas públicas del Estado, a reformas a su legislación y demás actos tendientes a beneficiar al capitalista y en detrimento de las masas.

Si el capitalista es capaz de imponer al Estado sus razones para hacer las reformas o modificaciones necesarias al régimen jurídico, político y social de dicho Estado, entonces existe una relación clara entre los acontecimientos políticos y las decisiones a escala internacional con los procesos económicos.

Tan sólo un análisis al presente proceso de crisis económica da razones de peso para solventar la argumentación de que el proceso de acumulación de capital genera sus propias contradicciones a efecto de no entorpecer el proceso de acumulación, estos es, genera sus propios factores exógenos.

En el presente periodo de crisis líderes políticos de todo el mundo se han vuelto a un análisis del proceso de desarrollo del capital, buscan establecer políticas internacionales que ayuden al rescate del capitalista internacional y local, aunque es un proyecto de clase, es decir, es un proyecto para rescatar a la clase capitalista, indirectamente se estimula el rescate de la masa proletaria debido a la dependencia de estos hacia el capitalista.

En el proceso de rescate se da lo que Ernest Mandel establece como la lucha de clases, retomadas del marxismo, sin embargo, precisamente es que los factores exógenos a los ciclos de desarrollo capitalista no puede ser interpretados en un sentido puro y expreso, sino más bien como contradicción generadas del proceso de acumulación de la ganancia que terminan imponiendo condiciones parciales para la continuidad del ciclo y en beneficio siempre de sí mismos.


[1] MANDEL, Ernest. Las ondas largas del desarrollo capitalista. Interpretación marxista. Ed. Siglo XXI. Madrid 1980.

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